16 de enero de 2011

✿ Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA). Parte I

Si quieres ver la parte II haz click aquí

¿Qué es el VIH?

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un virus que ataca nuestro sistema de defensas. Este sistema es el que nos protege frente al desarrollo de las infecciones y tumores.
Es muy probable que el virus tenga un origen africano. La hipótesis más aceptada es la que sugiere que el VIH procede de una mutación espontánea de un retrovirus similar al presente en el mono verde africano, y que durante la década de los 60 paso al hombre. El largo del período de incubación y las deficientes condiciones sanitarias de los países africanos facilitaron que la infección se fuera difundiendo entre la población sin que fuera detectada. Las viajes intercontinentales, la liberación de las costumbres sexuales, el uso compartido de jeringuillas… se encargaron de su diseminación.

Virus del VIH


¿Qué ocurre cuando el VIH entra en el organismo?

Cuando una persona se infecta de VIH, el virus se introduce en ciertas células de su sistema de defensas (llamadas linfocitos CD4) y las va destruyendo lentamente. Durante una serie de años no se puede producir ningún síntoma y podemos encontrarnos bien, a pesar de que el virus está actuando dentro de nosotros y la cantidad de CD4 va disminuyendo progresivamente (lo que quiere decir que durante esta fase estamos infectados pero no enfermos). Los problemas empiezan cuando nuestras defensas están tan dañadas que no son capaces de protegernos.



¿Qué quiere decir ser “seropositivo” o “portador asintomático”?

El concepto de seropositividad se refiere a la existencia de un resultado positivo en la analítica realizada para diagnosticar la infección por el VIH. Ser seropositivo no significa tener la enfermedad llamada SIDA sino tan sólo estar infectado por el VIH, es decir, tener el virus en el organismo y en consecuencia ser capaz de transmitírselo a los demás.
El término asintomático se refiere al periodo de años en el que el organismo es capaz de controlar la infección y en el que aún no se  desarrolló la infección. 



¿Cuánto tiempo pasa desde que se produce la infección hasta que se manifiesta la enfermedad?

El tiempo que transcurre desde que se produce la infección hasta que se manifiesta la enfermedad varía mucho de unas personas a otras, porque depende de ciertos factores individuales y de la agresividad de cada virus en particular. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que en el espacio de 10 años el 60% de las personas seropositivas evolucionan a SIDA si no se recibe tratamiento. En la actualidad esta evolución se modificó totalmente gracias a los tratamientos antirretrovirales, que como veremos más adelante, son capaces de frenar la caída de las defensas y por lo tanto evitar la progresión al SIDA.



¿Qué son las infecciones oportunistas?

Las infecciones oportunistas son aquellas que aparecen cuando las defensas ya están muy bajas y por eso reciben ese nombre, porque se aprovechan de la “oportunidad” que les da esa situación de debilidad del organismo. Su aparición es lo que define la fase que llamamos SIDA.



¿Qué es el SIDA?

El SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) es la fase más evolucionada de la infección por VIH. No es una enfermedad concreta sino el nombre que se da a la infección por VIH cuando este dañó tanto nuestro sistema de defensas del organismo que permitió la aparición de una serie de enfermedades (infecciones oportunistas, tumores…) que en su mayoría no se producen en personas que tienen sus defensas íntegras.



¿Qué son los linfocitos CD4 y la carga viral?

Se puede saber en qué situación se situación se encuentra una persona infectada con un análisis que mide la cifra de linfocitos CD4  y la carga viral.
El número de CD4 (“las defensas”) nos da una idea de cuánto es el daño causado, porque el virus los destruye de forma específica. La posibilidad de que aparezcan infecciones oportunistas aumenta de forma notable si los CD4 llegan a valores por debajo de las 200unidades/ml.
La carga viral es una cifra que expresa la cantidad de virus que se hay en la sangre y nos indica con qué velocidad se va a producir el daño sino ponemos remedio. Es decir, que cuanto mayor sea la carga viral, más rápidamente descenderán los linfocitos CD4 que son las células fundamentales de nuestro sistema de defensas.
Estas dos pruebas proporcionan información esencial para decidir cuándo debe empezarse el tratamiento en una persona infectada



¿En qué consiste la prueba diagnóstica para la infección por el VIH? ¿Es fiable y confidencial el resultado? ¿Qué es el periodo ventana?

La prueba diagnóstica del VIH se realiza mediante una extracción de sangre. Esta prueba detecta los anticuerpos producidos por el organismo como reacción a la presencia de virus, pero no el virus en sí mismo ni sus componentes. Cuando el resultado es negativo, no hay q realizar, en principio, ninguna otra prueba, aun que pueden producirse algunos resultados negativos que sean falsos, si la prueba se realiza durante el “periodo ventana”: este es el tiempo que pasa desde que la persona se infecta hasta que se producen los anticuerpos en el organismo. Oscila entre 3 semanas y 3 meses (excepcionalmente 6 meses o más). Cada caso debe ser valorado individualmente.
Si el resultado es positivo, hay que realizar un segundo análisis para confirmar el resultado.
Con las pruebas actuales y la verificación en esta segunda muestra, no debe haber resultado falsamente positivos.
La prueba puede ser solicitada por cualquier médico, tanto de atención primaria como especializada, y su resultado es absolutamente confidencial y sólo puede ser comunicado al propio paciente.
Sin embargo un médico no puede pedir una prueba de VIH/SIDA sin el permiso del paciente a no ser que sea una mujer embarazada o con un posible embarazo, donde siempre se realiza la prueba obligatoriamente.



Vías de transmisión del VIH

Fluidos con capacidad infectiva: Sangre. Semen y líquido preseminal. Secreciones vaginales. Leche materna.
Vías de transmisión: Sexual. Parenteral. Perinatal. 
Por lo tanto hay tres únicas vías de transmisión del VIH:

1.      Vía sexual:
A través de las relaciones sexuales con penetración, porque tanto el semen como las secreciones vaginales de una persona infectada contienen el virus. El riesgo es mayor cuantas más relaciones sexuales sin protección se tengan, pero una sola relación puede ser suficiente para transmitir el virus. La multiplicidad de parejas aumenta considerablemente el resigo de transmisión.
La contaminación se realiza a través de las lesiones microscópicas que se producen durante la penetración. Cualquiera infección genital en alguno de los miembros de la pareja aumenta enormemente el riesgo de transmisión (herpes, gonorrea, sífilis… cualquiera de las enfermedades de las que hablamos en este blog). Las relaciones anales son mas infectivas porque son las más traumatizantes.

2.      A través de la sangre:
El uso compartido de jeringas y agujas contaminadas e incluso de el material necesario para picarse (agua, cucharas, filtros de algodón) constituye uno de los principales modos de transmisión de VIH. Es suficiente compartir estos utensilios una sola vez para adquirir la infección debido a la gran cantidad de virus que pueden llegar a contener por la presencia de sangre fresca.
El instrumental de tatuaje, agujas de acupuntura, hojas de afeitar y tijeras también pueden ser vehículos de transmisión sino se cumplen las normas de higiénico-sanitarias correspondientes.

3.      Vía materno-infantil:
La mujer infectada por el VIH puede transmitírselo a su hijo durante el embarazo (aunque esto está cada vez más controlado y las posibilidades son mucho  menores, actualmente una mujer con VIH puede dar a luz hijos totalmente sanos), el parto o la lactancia. Esto suele ocurrir en uno de cada cinco embarazos de mujeres seropositivas sino reciben tratamiento.



¿Cómo NO se transmite el VIH?

Este apartado me parece muy importante porque hay muchas creencias populares al respecto.
·         La saliva, las lágrimas o el sudor no transmiten el VIH, ya que estos fluidos el VIH está en cantidades ínfimas y no se puede producir la infección.
·         La convivencia diaria con personas infectadas compartiendo cubiertos, toallas, baños… no supone, en ningún modo, riesgo de contagio. Pero NUNCA se deben compartir objetos tales como: Cepillos de dientes, cuchillas o hojas de afeitar... porque pueden contener restos de sangre y transmitir el VIH y muchas otras cosas.
·         Todas las donaciones de sangre, plasma o órganos se controlan adecuadamente en nuestro país, de modo que el riesgo de infección es prácticamente nulo.



En resumen: EL VIH NO SE TRANSMITE....  

En la vida cotidiana, tocarse, abrazarse, besos profundos, compartir objetos como vasos, platos cubiertos, juguetes, ropa, alimentos o agua, vivir con personas con el virus, dormir en la misma habitación, compartir gimnasios, piscinas, baños, restaurantes, prestar primeros auxilios a un enferm@, por tos, estortudos, por picaduras de mosquito, a través de animales domésticos....


La información de este artículo ha sido obtenida de "Vivir e Convivir" Xunta de Galicia - Consellería de Sanidade

Para no hacer más extenso este árticulo, la próxima entrada del blog será sobre el tratamiento del VIH y la prevención. Gracias por leerme.

19 de diciembre de 2010

✿ Candidiasis

¿Qué es?

La cándida es un género de levaduras (hongos) que siempre está presente en la piel y mucosas del tracto digestivo, genitourinario y respiratorio de la mayoría de las personas, pero que se encuentran controlados por otros microorganismos no patógenos (se establece un equilibrio).
Sin embargo, cuando este equilibrio se rompe el aumento excesivo de esta población de hongos produce la candidiasis u otras micosis.

Candidiasis Oral

En resumen: la candidiasis constituye un grupo de infecciones causadas por un hongo del género cándida y que se pueden producir en los niveles que dijimos antes: cutáneo, gastrointestinal, respiratorio y genitourinario. El Candida albicans es el hongo que más frecuentemente causa la infección.
La candidiasis es la más frecuente causa de vaginitis; se estima que una de cada cuatro mujeres experimenta esta enfermedad durante su vida. Candida albicans es parte de la flora habitual de la vagina; sin embargo, hay que recurrir a tratamiento médico si adquiere la condición de patógena cuando se transmite de una persona a otra por contacto sexual, lo que es fácil de identificar dado que, luego del contacto, el hombre o la mujer presenta un color rojo en sus genitales y/o picor intenso que posteriormente desaparece transformándolo en paciente asintomático y en transmisor aparentemente sano hasta que adquiere la condición de invasiva en un promedio de 6 meses.


¿Aparición o Contagio?

La candidiasis no es una  infección exclusiva del contacto sexual, ya que una persona puede contagiarse de candidiasis de otra al compartir ropa.
Pero también puede aparecer la infección sin que haya existido contacto alguno debido a factores que reduzcan la barrera de protección epidérmica o sistémica, entre los que destacan endocrinopatías y la reducción de la inmunidad celular. Los primeros son el calor, la humedad y la fricción, por lo que las candidiasis son más frecuentes en obesos. Las endocrinopatías son la diabetes, el síndrome de Cushing, la enfermedad de Addison, el hipoparatiroidismo o el hipotiroidismo. Los déficits inmunitarios pueden ser congénitos o adquiridos (leucemias, linfomas y SIDA), y los tratamientos con corticoides locales o sistémicos o con inmunosupresores. También el tratamiento con antibióticos de amplio espectro favorece las candidiasis, al reducir la flora bacteriana competitiva de la piel o las mucosas.
Por último las mujeres deberían saber que hay jabones de higiene íntima que pueden llegar a eliminar parte de los microorganismos que establecen este equilibrio con la cándida (como los lactobacilos) y que aparezca una vaginitis. La condición patógena es totalmente diferente.


¿Cómo se detecta?

El médico debe realizar una inspección de la zona genital, que debe mostrar inflamación de la piel de la vagina y de la vulva o del glande y del prepucio si es un hombre. Posteriormente se realiza una prueba de laboratorio de la descarga vaginal o de las supuraciones para confirmar la presencia de la Candida.


¿Cómo afecta a la mujer y al hombre?

La Vulvovaginitis candidiásica es una infección de la mucosa vaginal y semimucosa vulvar por Cándida albicans; cuyos síntomas son:

Candidiasis Vaginal, se observa el interior de la vagina y el cérvix.
  • Picor y quemazón en la vulva y la vagina.
  • Aumento del flujo vaginal (leucorrea) que además se vuelve blanco y espeso y puede llegar a adherirse a las paredes vaginales en forma de placas.
  • La mucosa vaginal y la piel de la vulva presentan un color rojo intenso.
  • A las personas infectadas por el VIH y que han desarrollado el SIDA, se les pueden extender los hongos a la boca, el esófago o la piel.
  • Si los síntomas no desaparecen, es importante ponerse en contacto con el ginecólogo.

Se denomina balanitis a la inflamación del glande. Cuando se asocia a inflamación del prepucio se conoce como balanopostitis. La mayoría de los casos de balanitis no son de etiología venérea.
La Balanitis se presenta predominantemente en hombres que no han sido circuncidados, debido a que el glande está cubierto por la piel del prepucio y esto genera que la zona se mantenga húmeda y sea un medio apto para la proliferación de bacterias y hongos.
De todos modos pueden padecer de Balanitis también los hombres circuncidados.
Una de las principales causas de que se produzca balanitis es la higiene deficiente o la higiene no realizada de forma correcta. Esto puede deberse a no poder retraer bien el prepucio durante el baño y no enjuagar bien los restos de jabón que quedan acumulados bajo la piel. Esto es muy frecuente en casos de fimosis.
En definitiva, como ya dije al principio de la entrada hay diversos factores que pueden causar una enfermedad por hongos, siendo la humedad, la falta de higiene y la presencia de alguna enfermedad los más importantes.
A nosotros, sin embargo la que nos interesa es la Balanitis por candidiasis, que se puede contraer de una pareja con vaginitis candidiásica o portadora asintomática. El cuadro se inicia entre 12 y 24 horas después de una relación sexual. La posibilidad de infección es mayor si durante la misma se produce irritación mecánica de la mucosa.  Sus síntomas son:
  • Puntos rojos en el glande y manchas rojas o blancas (que es como se inicia) que luego pueden evolucionar a pústulas y causar descamación.
  • Picazón y ardor.
  • Inflamación que puede llegar a causar secreciones o dificultad para retraer el prepucio o la fisuración del mismo.
  •  A menudo se forma una capa blanca que lo recubre llamada muguet. 
Candidiasis en el pene con balanitis.
Tratamiento:

El tratamiento se realiza aplicando cremas y, por lo general, es bastante eficaz. Si los síntomas se mantienen, es necesario volver a acudir al médico y explicarle el problema.

Complicaciones:
Lo normal es que los hongos desaparezcan con el tratamiento. Cuando no ocurre así, puede indicar problemas en el sistema de defensas del organismo, como una posible infección por VIH.

Prevención:

Como medidas generales de prevención de las candidiasis se recomienda evitar el uso inapropiado de antibióticos y corregir en lo posible los factores predisponentes: mantener una buena higiene genital y bucal, corregir la obesidad, evitar la humedad, mantener la diabetes bien controlada, usar ropa interior de algodón y no muy apretada, contralar la enfermedad subyacente… Y sobre todo, que es lo que más nos interesa en este blog mantener relaciones sexuales siempre con protección.

Y recuerda que en muchos casos no aparecen síntomas que nos ayuden a identificar que una persona tenga hongos. El aspecto de las personas o la confianza que tengamos con ellas, no es razón para prescindir de medidas preventivas.


Fuentes utilizadas para la creación de esta entrada:


Y yo =)

7 de diciembre de 2010

✿ Tricomoniasis urogenital

Es una ETS muy común que se contraer al mantener relaciones sexuales sin preservativo  y que tiene cura. Está causada por un protozoo, el Trichomonas vaginalis, que parasita el tracto urogenital tanto de  hombres como de mujeres y sólo afecta a humanos.
En las mujeres puede encontrarse en la vagina y la uretra y en los hombres puede hallarse en la uretra, la próstata y el epidídimo.
Se considera que el hombre es un portador asintomático (ya que la mayoría no presenta síntomas) y es por tanto, la mayoría de las veces, el causante de la propagación de la infección ya que vuelven a infectar a la pareja(s).
Aunque la transmisión es exclusivamente venérea ha habido de mujeres infectadas por compartir objetos de higiene íntima como pueden ser las esponjas de baño o toallas húmedas infectadas.
Esta enfermedad venérea puede causar problemas durante el embarazo.

Tinción de Papanicolau de una muestra infectada por Trichomonas vaginalis.

Signos y Síntomas:
Los síntomas más comunes son flujo vaginal en la mujer o fluido emanado por la uretra (orificio del pene) en el hombre. Estos flujos o fluidos reciben el nombre de secreción. La mayoría de las mujeres presentan síntomas mientras que,  por lo general, los hombres no tienen ninguno.
En la mujer los síntomas pueden incluir:
  • Flujo vaginal espumoso de color amarillento verdoso. El color puede variar de gris a verdoso.
  • Olor a humedad y mal olor.
  • Enrojecimiento o picazón en la vagina o ambos.
  • Dolor esporádico en el abdomen bajo.
  • Dolor al orinar.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
En el hombre los síntomas pueden incluir:
  • Dolor esporádico al orinar o secreción por el pene. Esto recibe el nombre de uretritis.
Supuración uretral que siempre es indicativo de ETS

Posibles complicaciones que causaría esta ETS si no fuese tratada:
Una mujer con tricomoniasis sin tratar tiene más posibilidades de tener una infección en el útero o en las trompas de Falopio. Esta infección se llama enfermedad pelviana inflamatoria o EPI. La EPI puede provocar dolor abdominal, fiebre, posible incapacidad para tener hijos (infertilidad), embarazos fuera del útero (embarazo ectópico) y dolor pelviano crónico.
En el caso de padecer de tricomoniasis durante el embarazo, tanto la madre como el bebé pueden tener problemas de salud. Existe la posibilidad de un parto prematuro y de que el bebé nazca con bajo peso.

¿Cómo saber que uno tiene tricomoniasis?
Para saber con seguridad, se debe consultar con el profesional de salud. El profesional tomará una muestra de la secreción (de la vagina o el pene). La secreción se puede examinar en el mismo consultorio usando un microscopio o se puede enviar la muestra para un análisis en laboratorio.


La tricomoniasis es una enfermedad curable pero cuando una persona presenta los síntomas su pareja también debe ir al médico a examinarse porque posiblemente también esté infectada (aunque no presente los síntomas) bien porque la persona está en el período de incubación o porque es un hombre y por tanto es asintomático con respecto a esta enfermedad. Recuerda que puedes volver a infectarte de tu pareja si ésta no recibe tratamiento.
Por último decir que los resultados del análisis médico son confidenciales, como todo procedimiento médico así que nunca debemos dejar de ir al médico por miedo a que alguien sepa de nuestra enfermedad porque para empezar existe el secreto profesional médico-paciente y además las ETS son mucho más comunes de lo que la gente piensa.
Además el hecho de tener una vez la enfermedad no nos inmuniza por lo que podemos volver a reinfectarnos siempre por eso son tan importantes las medidas de protección



La información de este artículo ha sido obtenida de:

11 de noviembre de 2010

✿ Escabiosis o sarna

Enfermedad infecciosa común causada por un ácaro, concretamente por el tipo Sarcoptes scabiei. Es una ectoparasitosis de distribución mundial, extremadamente contagiosa, que se observa en particular en las personas que viajan a menudo. Alcanza a todas las capas de la población y constituye una dermatosis muy frecuente y de fácil tratamiento.

Forma de transmisión:
La enfermedad es fácilmente transmisible por el contacto directo, o a través de objetos contaminados (prendas, ropa, sabanas, toallas) y también por contacto sexual.
En algunos casos se puede adquirir por contacto con animales infectados, sobre todo perros y gatos.
El parásito necesita siempre al huésped para vivir, por lo que vive más de 2 a 4 días en el ambiente.




Incubación:
Primoinfestación (personas sin exposición previa al ácaro): 15 a 50 días
Reinfestación (personas que han sido infestadas previamente): 1 a 4 días

La fecundación ocurre en la superficie de la piel, después de la cópula el macho muere.
La hembra se introduce en la superficie de la piel y va desarrollando túneles, mientras va dejando los huevos a medida que penetra en la piel (2 a 3 huevos por día) en total 30 a 50 huevos, finalmente muere en el túnel a las 4 a 6 semanas. Los huevos eclosionan y las larvas emergen a la superficie de la piel, se transforman en ninfas en 3 a 8 días y posteriormente en adultos en 12-15 días. Las formas contagiosas son la ninfa y los adultos.

Síntomas:
Picazón que empeora por la noche por el calor. Las lesiones suelen aparecer en pene, escroto, mamas, parte interna de los muslos, vulva, codos, muñecas y entre los dedos.
El picor está causado por la reacción alérgica del cuerpo ante el parásito, que se manifiesta con pequeños granos, ampollas y pequeñas úlceras con costras. No causa fiebre, a menos que exista infección.

Las lesiones más típicas son los surcos, líneas grisáceas y sinuosas de 1 a 15 mm de largo, que son el reflejo exterior de una galería excavada en la epidermis por la hembra con el fin de desovar, y las vesículas perladas, del grosor de una cabeza de alfiler, producidas por la secreción del parásito.

Tratamiento:
Sencillo y sin complicaciones. La sarna es tratada con escabicidas, que deben aplicarse por todo el cuerpo, no solo las partes infectadas ya que no se sabe exactamente la localización del parásito, puesto que si son adultos se pueden ir a todo el cuerpo.